Wednesday, January 7, 2026

Su Propósito - Almas Gemelas - Capítulo 2





CAPÍTULO 2 - EL NUEVO PROFESOR

Melinne Martin



Melinne estaba decidida a cumplir su propósito de convertirse en doctora. Su deseo más profundo era poder ayudar a aliviar el dolor de otros seres humanos, ya que había sufrido mucho dolor durante su vida. Cuando tenía 12 años, su madre fue diagnosticada con una enfermedad terminal. Su padre Mark, sus hermanos Jonah, Marianne, Simon, Leann y ella intentaron cuidar a su madre Marissa Martin lo mejor que pudieron.

Un día su mamá se sentía extremadamente enferma, sabía que iba a dejar este mundo. Llamó a sus hijos y a su marido y los reunió en su dormitorio. Miró a su esposo y a sus hijos con mucho amor y ternura. Cada uno de ellos la abrazaron y le dieron besos demostrándole el inmenso amor que sentían por ella. Marissa le sonrió a todos sus hijos, tenía en su rostro una sonrisa hermosa y serena. "Cariño, ¿puedes acercarte?" le preguntó a Mark. Su padre respondió: "Por supuesto amada". Ella le sonrió a su marido, rozó sus labios con los de él y le dijo: "Adiós, mi amor". En ese momento ella dejó este mundo para estar con El Señor. Aunque toda la familia sabía dónde ella estaba y lo que dice la Biblia sobre la muerte, su partida de este mundo le causó un dolor terrible a todos.

El funeral fue desgarrador. Todo el pequeño pueblo de Playa del Sol estuvo presente en la ceremonia del entierro de su madre. Amaban a su familia y su familia amaba a los ciudadanos del pequeño pueblo de Playa del Sol. Continuaron viviendo un día a la vez descansando en los brazos de Dios, utilizado como guía el Salmo 46:1 "Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones". Esa fue la única manera en que pudieron soportar ese dolor indescriptible que sentían en sus corazones.

Extrañaba tanto a su mamá. Ella era sólo una niña pequeña, se sentía tan impotente y su corazón estaba roto en un millón de pedazos. En ese instante decidió que cuando fuera mayor iba a ser la mejor doctora posible para poder ayudar a la gente.

Dos años después de su divorcio

Melinne había estado estudiando y trabajando muy duro para cumplir con su llamado a servir a los necesitados. Se mudó a su ciudad natal después de su horrendo divorcio. Sabía que Dios la estaba guiando para ser médico y que no habría ningún hombre que la detuviera o la desviara nuevamente de la voluntad de Dios de ayudar a las personas como doctora. Aunque su cuerpo se sentía agotado, sentía el poder de Dios dándole fuerzas día a día y siempre se reafirmaba en el Salmo 23:1 "Jehová es mi pastor, nada me faltará". Era maravilloso sentir su poderosa presencia en su vida.

Un día al salir del trabajo iba tarde para su clase. Estaba caminando tan rápido que no tuvo tiempo de detenerse cuando apareció una persona en una esquina. Simplemente chocaron entre sí y sus libros volaron por el aire. "¿Estás bien?", preguntó el hombre. "Estoy bien. Lo siento mucho. Debería haber prestado más atención por dónde iba, está usted bien Señor", ella le preguntó. En ese momento se miraron a los ojos y ella sintió como si el mundo dejara de girar, no podía respirar, no podía dejar de mirar esos hermosos ojos azules. Él tenía los ojos más hermosos que jamás había visto, era impresionante. Ella pensó que lo reconocía de algún lugar pero no recordaba de dónde. Él se agachó, recogió del suelo sus libros de medicina y su cuaderno y se los entregó. "Gracias señor. Lo siento, debo irme, estoy tarde para clase". Ella se fue corriendo por el pasillo y él sonrió mientras la observaba caminar tan apresurada.

Cuando llegó a su clase, exactamente a las 6:00 p.m. la Profesora, Marietta Morris no estaba sentada frente a su escritorio. "¿Dónde está la profesora Morris?" le preguntó a su amiga y compañera de estudios Sarah McClain. "Escuché que la señora Morris estuvo involucrada en un accidente y vamos a tener un profesor sustituto durante este semestre", respondió Sarah. En ese instante la puerta se abrió y el profesor entró al salón de clases. No lo podía creer, era el hombre hermoso con el que chocó en el pasillo. Ella se sorprendió al verlo y se sintió tan avergonzada que sintió que le ardía su rostro.

"Buenas tardes damas y caballeros. Soy el profesor Michael Redson y seré su maestro sustituto este semestre. Como sabrán, la profesora Morris tuvo un accidente, se encuentra estable, pero necesita descansar para recuperarse y volver a la normalidad. Comenzaremos la clase con cada uno de ustedes presentándose". Todos dijeron sus nombres. Cuando llegó su turno, ella se levantó y se sintió mareada. Esto es extraño, pensó dentro de ella misma y solo pudo decir "Soy Melinne Martin". Él la estaba mirando con una mirada tan intensa que ella sintió como si sus ojos miraran profundamente dentro de su alma. Su corazón latía con fuerza y sintió que su cuerpo temblaba. ¿Qué está pasando conmigo? se preguntó a sí misma. La clase terminó y mientras conducía a su casa, no podía dejar de pensar en su nuevo profesor.

Tenía que contárselo a su mejor amiga, así que tan pronto llegó a su casa, llamó a Maggie Murphy. Maggie ha sido su mejor amiga desde que estudiaron juntas en un centro educativo para niños de edad preescolar, eran inseparables. Maggie respondió después que el teléfono sonará dos veces. "Hola Melinne, ¿cómo estás cariño?" dijo Maggie. "Estoy bien, Maggie. ¡Necesito oración! Tengo algo que decirte que me tiene preocupada. Tengo un nuevo profesor en la universidad, su nombre es Michael Redson. ¡Es hermoso! Tiene el cabello rubio, hermoso y brillante y unos ojos azul celeste que derritieron mi corazón desde la primera vez que me miró. Maggie, se supone que no debería pensar así. Cada vez que cierro mis ojos puedo ver su rostro. No sé qué está pasando conmigo. No quiero tener ninguna relación. Necesito concentrarme y mantener mi mente enfocada en mis estudios. Quiero terminar la escuela de medicina y luego hacer la residencia. No tengo tiempo para nada más, pero no puedo dejar de pensar en él".

Maggie dio un grito agudo de alegría. "Por fin amiga. Quizás él sea el que se ganará tu corazón. Han pasado dos años desde tu divorcio y desde entonces no has salido con nadie." "No, no, no, Maggie, debo concentrarme en mis estudios. No relaciones para mí, lo sabes. Por favor necesito tu oración". Ella inhaló profundamente y se hizo un silencio. "Estaré orando por ti, dulce amiga. Le pediré a Dios que te guíe y te dé una mente clara sobre esta situación con el Profesor".

"Melinne, ¿Podemos reunirnos para desayunar mañana?" Maggie es una amiga maravillosa. Es una doctora joven y sorprendente. Ella es hermosa por dentro y por fuera. Es el tipo de mujer que detiene el tráfico donde quiera que va. Ella es alta, tiene cabello oscuro y ondulado que le llega hasta los hombros. Trabaja en el Hospital Playa del Sol como doctora. Ella es la mejor amiga de Melinne y la única persona, además de su familia, en quien puede confiar y contarle todo lo que intenta hacer en este mundo. Su familia siempre ha estado ahí para ella. Cuánto ama Melinne a su amiga Maggie. Ama su bondad y su amor por Dios. Ella es un ejemplo para ella. "Sí, por supuesto", dijo Melinne. "Envíame un mensaje de texto con el nombre del restaurante y nos encontraremos allí".






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