NO TENGAS MIEDO
Rosa Enid Cruz Roque
Matthew 10:29-31
Rosa Enid Cruz Roque
Matthew 10:29-31
29 ¿Acaso no se venden dos pajaritos por una moneda? Con todo ni uno de ellos cae a tierra sin el consentimiento de su Padre.
30 Pues aun los cabellos de ustedes están todos contados.
31 Así que, no teman; más valen ustedes que muchos pajaritos.
A lo largo de las Escrituras, Dios nos dice repetidamente que no temamos. Esto no es simplemente una sugerencia, sino una verdad profunda destinada a anclar nuestros corazones en tiempos de incertidumbre. Aunque el miedo es una emoción natural, puede paralizarnos y erosionar nuestra fe cuando se convierte en la fuerza dominante de nuestras vidas. La seguridad de que "no tenemos que temer" está arraigada en la naturaleza inmutable de Dios. Él es nuestro refugio y nuestra fortaleza. Debido a Su omnipotencia y amor, podemos soltar nuestras ansiedades y mantenernos firmes, sabiendo que Él tiene el control.
Él nos asegura esta protección al referirse a una de las aves más pequeñas que ha creado. Consideren al gorrión: un ave diminuta, a menudo pasada por alto. Sin embargo, Dios cuida de cada uno, proveyendo para sus necesidades y sabiendo cuando incluso uno cae a tierra. Si Dios dedica un cuidado tan atento al gorrión común, ¿con cuánta más intensidad vela por nosotros, sus hijos? Valemos infinitamente más que muchos gorriones. Él no meramente tolera nuestra existencia; Él nos ama activamente. Este amor establece nuestro valor no en nuestros logros o estatus, sino únicamente en el hecho de que somos suyos.
Este cuidado divino es meticuloso. Dios no solo conoce los rasgos generales de nuestras vidas, sino que está íntimamente familiarizado también con los detalles minúsculos. Jesús nos dice que "hasta los cabellos de la cabeza de ustedes están todos contados". Esto ilustra un nivel de atención personalizada que sobrepasa por mucho el entendimiento humano.
Este conocimiento se extiende a todo lo que nos concierne: nuestros miedos, necesidades, alegrías y luchas. Debido a que Dios posee este conocimiento perfecto y un amor infinito, nunca estamos fuera de Su vista. Por lo tanto, no tenemos que tener miedo. Las preocupaciones de la vida pierden su poder cuando se ven a través del lente del cuidado vigilante de Dios. Confiar en este Dios omnisciente y amoroso nos libera para enfrentar el futuro con confianza y paz.