CAPÍTULO 4
LA FLOR
Fue entonces cuando él vió una flor seca. Se sintió triste porque la planta se secó y nadie la estaba cuidando. Sintió un profundo dolor dentro de su corazón.
Removió diligentemente la hierba, la maleza y las hojas secas que rodeaban la planta. Procedió a empapar su toalla con agua y la derramó sobre toda la planta de la misma manera que el derramó el agua sobre su cabeza y su rostro.
Todos los días el cartero miraba la planta con la esperanza de que floreciera nuevamente. Todos los días el cartero cuidaba de la planta con mucha ternura.
Un verso Bíblico vino a su mente y él lo citó. " Y si Dios cuida tan maravillosamente las flores que hoy están aquí y mañana no, seguramente cuidará también de ti". (Mateo 6:30)
Él estaba seguro que Dios cuidó de él cuando necesitó ayuda y en ese momento él se dio cuenta que la planta iba a vivir.
Unos días más tarde el cartero observó la planta y vio que estaba floreciendo. Miró el tallo y las hojas verdes. También vio un capullo de rosa. Con gran emoción y alegría, sonrió y exclamó: "Gracias, Dios! Tú lo hiciste".

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