CAPÍTULO 4 - SOÑANDO CON ELLA
Michael Redson
Al llegar a su nuevo trabajo, su mente estaba inundada de pensamientos cuando tuvo un incidente imprevisto. Chocó con la mujer más hermosa que había visto en su vida, le parecía familiar, pero pensó que no la conocía. Quizás era actriz o cantante y la vio en televisión. Él la miró fijamente y se quedó sin palabras. Eso nunca le había sucedido antes, ni siquiera con su bella esposa Lana. Cuando le devolvió los libros de texto que recogió del suelo, sus manos se tocaron y él sintió una descarga eléctrica en el brazo. Qué extraño, pensó. Él la observó pensativo hasta que ella desapareció por el pasillo.
Entró al salón de clases y para su sorpresa, allí estaba ella. Mientras ofrecía la clase no podía dejar de mirar el hermoso rostro de Melinne. Sus divinos ojos verdes como esmeraldas lo estaban cautivando. Tenía una sonrisa tan hermosa, dulce y agradable, el tipo de sonrisa que nunca olvidaría. Su rostro era angelical e inspiraba paz. Cada vez que la miraba, sentía como si su corazón se derritiera. A veces se encontraba mirándola y tenía que mover intencionalmente la cabeza para mirar en otra dirección. No entendía lo que le estaba pasando, pero tenía que detener esa atracción que estaba sintiendo.
Después de clase, entró en su auto y cuando encendió la radio empezó a sonar la canción favorita de su esposa y todos los recuerdos de ese terrible día regresaron a su mente. Su mundo se vino abajo. Sintió un dolor tan profundo en su corazón que lo dejó sin aliento. No se dio cuenta de cómo llegó a su casa. Empezó a llorar tanto y no pudo controlar las lágrimas que caían por su rostro. Estaba sollozando incontrolablemente, por eso no quería volver a Playa del Sol. Había demasiados malos recuerdos en este lugar.
En ese momento sintió que Dios le dijo: "Hijo, concéntrate en los buenos recuerdos que tuviste con tu esposa Lana".
"Dios, no puedo, sabes que regresé por el infarto de mamá y el accidente automovilístico. Ella me convenció para sustituir su clase en la universidad y quedarme en Playa del Sol unos meses, ya ella había hablado con la junta universitaria de Playa del Sol y la junta me quería en su equipo. Pero Señor, sabes que acepté enseñar temporalmente porque quiero ayudar y complacer a mi mamá. Ella está muy frágil después de su infarto y accidente; y yo no quiero que ella sienta estrés alguno. Te necesito Padre. Dios por favor ayúdame. Son tantos recuerdos, Señor".
Siempre se había sentido culpable por no estar en casa con su esposa ese día terrible y de no poder salvarla. Ese día tuvo que trabajar hasta tarde, como tantos otros.
"¿Por qué tuve que pasar tantas horas lejos de mi familia? Dios, ¿por qué me las quitaste? Las extraño demasiado. Este dolor es tan horrendo. Siento como si un puñal me estuviera partiendo el corazón en dos pedazos. Por favor Señor, tu palabra dice en Deuteronomio 31:8 "Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides", sé que no me dejarás, ni me desampararás, quita este dolor de mí. Padre, por favor, lléname de tu paz nuevamente". Se puso de rodillas y lloró hasta quedarse dormido.
Esa noche soñó con la hermosa mujer que vio en la universidad. Tenía los ojos verdes más hermosos que jamás había visto. Su sedoso cabello negro caía en cascada hasta su cintura moviéndose rítmicamente con el viento. En el sueño estaban juntos frente al océano tomados de las manos. Ella le estaba diciendo "Sí, yo te recibo como esposo" y las palabras "te amo", sintió tanta paz al mirarla. Le estaba poniendo un anillo en el dedo y diciéndole "Sí, yo te recibo como esposa".
Cuando despertó de su sueño, se sintió agitado y con un terrible dolor de cabeza. Tomó algunos analgésicos y no podía dejar de pensar en el sueño que tuvo. Anhelaba volver a sentir el amor que sintió en su sueño. Era el sentimiento más hermoso del mundo. "¿Qué estoy pensando? No volveré a amar, ni a casarme con nadie. Ella es hermosa pero no es para mí", dijo en voz alta. "No voy a permitir que mi corazón se vuelva a romper con otra persona. Punto y final". Aunque estaba decidido a no volver a enamorarse no podía dejar de pensar en ella. Sacudió la cabeza, reflexionando de dónde venían todos esos pensamientos y sentimientos extraños. Se sentía angustiado porque sentía que estaba traicionando a Lana, el amor de su vida.
Michael había pasado por muchas situaciones difíciles en su vida. Su padre se divorció de su madre y abandonó a sus hijos cuando él tenía 12 años. Su padre se casó dos meses después con la mujer con la que salía a espaldas de su madre. Una mujer 20 años menor que él. Su madre, sus hermanos y sus hermanas sufrieron mucho y él no pudo hacer nada al respecto. Sólo pudo estar ahí para ellos en esa terrible situación. Las relaciones son complicadas y causan mucho dolor. Pensó que era mejor estar solo, escribiendo novelas románticas y libros de texto de medicina. Él era feliz de esa manera o quizás no era feliz, pero su vida era aceptable y no necesitaba de nadie.
Preparó panqueques de queso con fresas, huevos revueltos, jamón y tostadas para el desayuno. "Que rico saben", se dijo a sí mismo. Michael aprendió a cocinar a una edad temprana y lo hacía muy bien. Después de comer se dio una ducha y se vistió. Fue al garaje y se dirigió a su camioneta roja. Abrió la puerta de su Ford F-150 edición limitada y condujo hasta la casa de su mamá para visitarla. Durante el día se quedaba con su mamá acompañándola y ayudándola; y durante la tarde ofrecía sus clases en la Universidad Playa del Sol.

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